martes, 22 de marzo de 2022

Grupos parroquiales de culto

Es un Grupo Parroquial de Culto aquel que esté conformado por un grupo de personas que, dentro de la comunidad parroquial correspondiente, se unen y fomentan el culto a la devoción de unas imágenes y viven y dan testimonio de fe y fraternidad cristiana. Don Ramón del Hoyo López, exobispo de Jaén, aprobó en el año 2014 la normativa diocesana por la que deben regirse los Grupos Parroquiales además de su reglamento marco. 

Entre los fines que debe reunir un Grupo Parroquial destaca “formar humana y cristianamente a sus miembros  por medio de ejercicios de piedad espirituales y corporales, de la instrucción, de la plegaria y las obras de penitencia y misericordia, tratar de que la espiritualidad, como estilo de vida, presida todas las actividades, y manifestar públicamente su fe de acuerdo con las normas de la Iglesia Diocesana”.

Para ser miembro de pleno derecho se debe estar bautizado, ser mayor de edad, aunque los menores podrán ser admitidos bajo solicitud de sus padres o representantes legales, se debe haber solicitado la inscripción con, al menos, un año de antelación, se debe estar inscrito en el libro del grupo parroquial y se debe estar al día con la cuota económica establecida por la Pro-Hermandad.

Todo miembro se compromete a mantener unos hábitos de vida públicos y privados cristianos, aceptando las normas de la iglesia y asistiendo y colaborando en los actos del Grupo Parroquial. Además, ser hermano miembro de pleno derecho significa que se puede asistir a las reuniones generales y que puede ser candidato a desempeñar cargos directivos.

Las funciones de las asambleas generales serán las de “conocer y dar el visto bueno a los planes de la Junta Directiva y hacer propuestas sobre ellos, conocer y dar el visto bueno a las cuentas que presente la Junta Directiva, y dar el visto bueno sobre los actos de administración extraordinaria”.

La Junta Directiva debe estar compuesta por el Párroco Presidente, responsable último del grupo, un Responsable Vicepresidente, elegido por la Asamblea de Hermanos, un Secretario y un Tesorero, ambos nombrados por el Párroco a propuesta del Vicepresidente, y un máximo de tres Vocales nombrados por el Párroco a propuesta de la Asamblea.

Sus funciones serán “Concretar los planes y programar las actividades del Grupo Parroquial de Culto, presentar a la Asamblea General el estado de cuentas, presentar los Presupuestos, ordinarios y extraordinarios, al Consejo Económico Parroquial para su aprobación, y decidir sobre la expulsión de miembros del Grupo Parroquial de Culto a tenor del artículo 9”.

El Párroco Presidente debe encargarse de tareas tales como “convocar, moderar y presidir las reuniones de la Asamblea General y de la Junta Directiva, representar al Grupo Parroquial de Culto en los actos jurídicos, cumplir y hacer cumplir las normas de este reglamento”, entre otros aspectos.

Las funciones del Responsable Vicepresidente se basan en sustituir al Párroco siempre que éste no pueda asistir a aquellos actos constituidos por el Grupo Parroquial además de ayudarlo en la realización de sus funciones y en manejar la labor de las Secciones y Cofradías. En resumen, se encarga de coordinar, junto con el Presidente, a la Junta directiva y al Grupo Parroquial en sí. Será elegido por el Párroco después de escuchar a la Asamblea General y su mandato tiene una duración máxima de tres años con un máximo de tres años más.

El Secretario se encarga de levantar las actas de las reuniones y de realizar las comunicaciones correspondientes. También realiza labores de correspondencia, citaciones y documentación, llevará al día el Registro de los miembros y realizará todas las tareas que le encomiende el Presidente. El Administrador, en cambio, lleva al día la contabilidad del grupo, ejecuta el cobro de las cuotas y diseña los presupuestos y los estados de cuentas, entre otras funciones.

En un Grupo Parroquial se construirán hasta cuatro Vocalías con su correspondiente encargado o Vocal. Éstas estarán basadas en la Formación, la Caridad y la Convivencia, el Culto, la Espiritualidad y las Manifestaciones públicas. Todo Grupo Parroquial debe tener claro que “todo el año ha de ser un lugar de educación en la fe, de celebración de la misma, de caridad y comunicación de bienes y de testimonio de Jesucristo en el mundo”.

Sus hermanos deben ser invitados a participar a todos los talleres de formación que realice la parroquia mediante un plan de formación exclusivo para éstos. Es de obligado cumplimiento fomentar la vida humana, cultural y social de los miembros del grupo mediante actos de convivencia para fomentar la participación, entre otros aspectos. Se debe promulgar la Palabra de Dios, la oración y los Sacramentos mediante actos litúrgicos y devocionales.

Un Grupo Parroquial debe implicarse en la vida pastoral de la parroquia, sobre todo “en sus actividades, integrándose en sus estructuras y aportando a la misma los aranceles correspondientes”. Debe participar con las demás agrupaciones cofrades de la ciudad y aceptar todo lo dispuesto por la delegación episcopal correspondiente.

El Grupo Parroquial puede desaparecer en el caso de que cese su actividad o porque el Obispo Diocesano, por causas graves, decida suprimir el mismo. En el caso de que este hecho suceda, todos sus bienes quedarán a disposición de la iglesia.


Desde 2013, la capital del Santo Reino aún cuenta con dos Pro-Hermandades, a saber: Grupo Parroquial de la Santa Cruz, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Encarnación, y Grupo Parroquial de Culto Sacramental de la Purísima e Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Dulce Nombre de Jesús, San Francisco de Asís, Santísimo Cristo de las Aguas en su Sagrada Lanzada y María Santísima Reina de los Ángeles.

La Agrupación Parroquial de la Sentencia nace de un nutrido grupo de jóvenes, algunos de ellos pertenecientes a la Agrupación Infantil-Juvenil Jesymar y anteriormente conocida como Agrupación Infantil Daniel. 

Un 20 de mayo de 2016, en la parroquia de San Eufrasio, se presentó al público la imagen de María Santísima de la Encarnación. La talla, obra de la escultora Ana Rey y donada por particulares, fue apadrinada por la cofradía de los Estudiantes y Santa Cena. En ella podemos apreciar un llanto lleno de dolor por una madre que ve a su hijo sentenciado a muerte. “Tez arcillosa, tres lágrimas derramadas y una a punto de brotar en los ojos de la Encarnación”.

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Darío Fernández, fue presentado el pasado 19 de septiembre de 2020 bajo estrictas medidas de seguridad. “Barroco sin estridencias, para acompañar el gesto de humildad y resignación de Cristo, quien desnudo se agarra a la de un poder eterno y divino. Su cuerpo refleja los signos de una tortura que se desgarra en la espalda, semicubierta por una clámide de Rey de Reyes”.

Aprovechando esta ocasión, también se dieron detalles sobre cómo será el paso de misterio de la futura hermandad. Además de la talla de Jesús, el mismo estará compuesto por cinco imágenes secundarias y un sitial romano. En un primer espacio se encontrará la imagen del Señor junto con un lector de la sentencia. En la parte trasera se escenifica cómo un soldado romano sostiene el cordel con el que es maniatado Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, mientras que en el lado izquierdo podemos presenciar la imagen completa de Claudia Prócula, esposa de Poncio Pilato. Es éste último a quien se le verá en actitud de lavarse las manos en la palangana que le ofrece otro soldado.


Por otro lado, a principios de 2011 se decide constituir un nuevo grupo cofrade acordando que el pasaje bíblico al que iban a representar sería el de la Sagrada Lanzada. En un principio se proponen, para las advocaciones de sus imágenes titulares, las del Santísimo Cristo de las Aguas, de la Fe, del Mayor Dolor o de la Sangre en el caso del Señor, y la de María Santísima del Rosario, de los Ángeles, del Amor y Misericordia en el caso de la dolorosa. La decisión final fue elegir como custodia de los futuros titulares las del Santísimo Cristo de las Aguas en su Sagrada Lanzada y María Santísima Reina de los Ángeles.

Su andadura se inició en la nueva parroquia de San Pedro Poveda, en el barrio del Bulevar, de la que posteriormente se mudaron a San Eufrasio. En septiembre de 2012 se aprueba la incorporación de un nuevo titular de gloria, el Dulce Nombre de Jesús, dedicada a los niños del Grupo Parroquial.

Al año siguiente se redacta la documentación necesaria para que fuera inscrita en el registro Oficial de Grupos Parroquiales de Culto, siendo registrada de manera oficial en el Obispado de Jaén como nuevo Grupo Parroquial o Pro-Hermandad en noviembre de 2013 y, dos meses más tarde, en la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad de Jaén por parte de ésta última.

El 30 de septiembre de 2016 se celebró la bendición de María Santísima Reina de los Ángeles en una Solemne Función de Bendición y Coronación Litúrgica en su sede canónica y presidida por Fray Ricardo de Córdoba. La imagen fue realizada por el toxiriano José Miguel Tirao Carpio. En junio de 2020, una vez concluido el confinamiento domiciliario, abandona la parroquia de la Fuente de Don Diego para trasladarse a la iglesia de la Inmaculada y San Pedro Pascual, sito en el popular barrio de la Glorieta.

El pasado mes de marzo de 2022, dicho grupo parroquial presentó al pueblo de Jaén crucificado fabricado por el artista José Manuel Tirao Carpio ante la impresionante alegría del pueblo cofrade. El autor lo muestra como un crucificado sereno, sin desgarro, caído y relajado, en el que nada sobresale de sobremanera, mostrando el final de "Jesús ha muerto". Un Salvador clavado en el madero por cuatro clavos. Un cristo devocional que alcanza los 183 centímetros de altura, esculpido en su totalidad en madera de cedro real rosa. La cruz, tallada con forma cilíndrica y arbórea, mide 320 x 175 centímetros. La herida de la lanza, alojada entre la quinta y sexta costilla, deja caer sangre y agua. El torso, girado hacia la izquierda, deja notar levemente la luxación del hombro derecho. La cabeza se desploma, cayendo ligeramente sobre el lado izquierdo, y la pierna derecha aparece montada sobre la izquierda. Un sudario clásico, de telas anuladas, y envolviendo el cuerpo sujeto con una cuerda, completa la composición de un Cristo sereno y dulce.